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Category: Blog

PSD2 y Open Banking: La batalla final en la guerra de los pagos

Esta semana entró en vigencia en el mercado europeo la Directiva sobre servicios de pago que busca facilitar el acceso a los datos bancarios de los consumidores para permitir la innovación. Es quizás la Directiva más temida por los bancos porque equilibra la lucha por la información de los clientes entre los Bancos y las Fintech.

Los mercados son el lugar donde se expresa casi de mejor manera el postulado liberal de libre juego de oferta y demanda. Pero a veces requieren de la mano no tan invisible de las autoridades para, precisamente, equilibrar la balanza y que la libre oferta y demanda se formen en condiciones de igualdad.

A mediados de los 80 recuerdo un libro de tapa azul que anunciaba la guerra de las colas. Era el libro de Roger Enrico que analizaba la batalla que libraron Coca-Cola y Pepsi por la preferencia del consumidor. En una época sin parabólica, sin cable y sin YouTube, toda una generación fue testigo de los desafíos y propagandas de esa guerra comercial. En los 90 fue la guerra entre Microsoft y Apple. En la primera década del milenio, lo fue entre los navegadores Internet Explorer y Netscape Navigator. Y ahora seremos testigos de la guerra de los pagos (un post previo aquí), que empieza esta semana a librarse en Europa, y particularmente en Reino Unido, entre bancos y fintechs por la preferencia de los consumidores.

La batalla inicial

La Directiva de servicios de pago (“PSD1”) fue expedida en la Unión Europea en 2007 con el fin de establecer reglas homogéneas sobre los servicios de pago, que estaba fragmentado por la regulación de cada uno de los 27 estados miembros, lo cual generaba dificultades para la libre circulación de bienes, personas, servicios y capitales. La PSD1 estableció requisitos prudenciales, y fijó las reglas para el acceso al mercado de los nuevos proveedores de servicios de pago. El objetivo era estimular la competencia y el uso de instrumentos eficientes de pago; pero también, la participación de entidades no bancarias en condiciones equitativas en el mercado de pagos. Allí tuvieron su oportunidad las primeras fintechs dedicadas a los sistemas de pagos.

La PSD1 se enfocó básicamente en dos aspectos: (a) establecer unas reglas de mercado para la prestación de los servicios de pago, señalando quienes y qué podían ofrecer cada una de las categorías de proveedores de servicios; y (b) establecer las reglas de conducta que debían observar dichas entidades, así como las competencias de supervisión a las autoridades encargadas, y los derechos y obligaciones tanto para los proveedores de servicios de pago como para los usuarios.

Un par de modificaciones se hicieron en 2009 y 2012, pero el escenario de competencia ya estaba servido. Bajo la PSD1, las nacientes fintech desarrollaron servicios que los bancos no estaban ofreciendo a sus clientes. Y la revolución comenzó, pues desde entonces, el mercado de pagos experimentó notables innovaciones técnicas, que dieron lugar a un rápido incremento del número de pagos electrónicos y pagos móviles, y a la aparición de nuevos tipos de servicios de pago en el mercado, que terminaron por evidenciar la necesidad de actualizar el marco jurídico, y es así como nace PSD2.

La nueva directiva PSD2

Desde el pasado 13 de enero, en toda la Unión Europea entró a regir la nueva Directiva de servicios de pago (“PSD2”) aprobada en 2015. La nueva Directiva tiene dos propósitos fundamentales: mejorar la protección de los consumidores en sus operaciones en línea; y, promover el desarrollo y el uso de aplicaciones que hagan más fáciles los pagos en línea a través de la banca abierta (open banking). El deseo del Parlamento Europeo es facilitar el acceso a los datos bancarios para permitir la innovación, mientras, al mismo tiempo, se prevenga cualquier mal uso de estos y fallas en seguridad.

Todas las discusiones que se han planteado con ocasión de la entrada en vigor de la Directiva PSD2, han sido alrededor de dos temas: los desafíos técnicos de su implementación; y las oportunidades estratégicas que ofrece la nueva normativa para ofrecer mejores servicios financieros. Y ambos temas giran alrededor del desarrollo de las API (aquí), a las que la Unión Europea señala como la herramienta para construir nuevos servicios financieros. Las API deberían ser la oportunidad para que las fintech logren conexión con los datos de los bancos, dejando de lado las técnicas actuales como el screen scraping con la que extraen información de los clientes que las autorizan.

La reacción de los bancos ha sido en muchos casos de expectativa. Pero muchas otras entidades han comprendido la oportunidad que significa ofrecer un mejor servicio a sus clientes y han abierto sus API a la comunidad de desarrolladores. Tal vez el mejor ejemplo es el BBVA, que hace ya varios meses lanzó la fase comercial de su BBVA API Market con la apertura de sus primeras ocho API, que estuvo desarrollando con una comunidad de 1500 fintechs y desarrolladores registrados para probarlas. Y la visión es no solo conquistar el mercado español, sino extenderlo a Estados Unidos y Latinoamérica.

Al lado del BBVA, se destacan los desarrollos adelantados por Capital One, HSBC, M-Pesa, Fidor, Transferwise, Zopa, Credit Agricole, Monzo, Braintree and Stripe y GoCardless.

La batalla final: Open Banking

En agosto de 2016, la Competition & Markets Authority (“CMA”) del Reino Unido finalizó su investigación sobre las prácticas de la competencia en el mercado de la banca retail, y concluyó que las grandes entidades financieras (Barclays, HSBC, Lloyds, Santander, RBS, Bank of Ireland, Allied Irish Bank, Danske, y Nationwide) no tienen que hacer grandes esfuerzos para ganar y retener a sus clientes, por lo que es difícil crecer para las nuevas entidades y los bancos más pequeños. Como consecuencia de su investigación estableció, bajo el concepto de open banking, que esas entidades a partir de 2018 deberían permitirles a las fintech con licencia tener acceso directo a sus datos hasta el nivel de las transacciones en las cuentas de sus clientes, de una forma segura y estandarizada. ¡Boom!

Y como en el marco de la Unión Europea se había expedido la Directiva PSD2 que era necesario trasponer en la legislación interna del Reino Unido para alcanzar los objetivos trazados en la misma, las medidas de la CMA y las expedidas por el Tesoro (Ministerio de Finanzas) y la Financial Conduct Authority (“FCA”) terminaron siendo denominadas en el Reino Unido de manera genérica como Open Banking; reglas que señalan no solo que los bancos deberían abrir sus datos financieros a terceros, sino que deberían hacerlo en un formato estándar, lo cual es una enorme ventaja para las fintech, pues le permite a un desarrollador trabajar en una API estandarizada que tendrá aplicación en todos los bancos del Reino Unido.

Así, se cambia la forma como se mueve y se usa el dinero, creando la revolución en el sistema de pagos que redefinirá el mercado financiero en las próximas décadas. Y es ese precisamente el punto más álgido de la guerra entre bancos y fintechs: los datos (aquí), pues eso cambia sustancialmente el modelo de negocio de la banca.

Recordemos que, por decisión de los bancos, toda la relación con los consumidores se ha construido sobre la base de pagos; si los bancos pierden la relevancia en los pagos porque ahora se pueden hacer a través de apps más entretenidas, los bancos se vuelven irrelevantes. En China está pasando gracias a los desarrollos de WeChat y de AliPay. Y si a esto le agregamos la cuadriculada estructura de ingresos de la banca, competir con modelos de ingresos diferentes que no les cobran a los consumidores va a ser muy difícil, lo que evidencia todo lo que está en juego con la nueva regulación.

Veamos un poco los antecedentes. Por cultura, y por barreras, el 80% de los británicos tienen sus cuentas en Barclays, HSBC, Lloyds, Santander o el RBS. Y las tienen, prácticamente desde que inician su primer empleo, por ejemplo, en cinco años solo el 5% de los británicos ha cambiado de banco. Esto genera que los costos de los servicios financieros se perciban como exagerados, injustos y faltos de transparencia y la escasa movilidad y la inmensa similitud de productos es señal de falta de competencia. Por eso las autoridades han tratado de generar esa competencia vía normatividad.

¿Pero qué es exactamente lo que se comparte? Información que va desde la ubicación de las sucursales y cajeros, hasta las características específicas de los productos financieros de sus clientes, para que éste tenga más opciones en el mercado. Los bancos han estado sentados en una mina de oro que son los datos de todo lo que compramos, de los ingresos, egresos y fuentes de recursos, y sin embargo los bancos no usan esa información como espera el mercado que deberían usarla dada la evolución del big data. Por eso, al obligar a los bancos a compartir esa información, se espera que las fintech capitalicen esa oportunidad y desarrollen mejores alternativas para el mercado, sobre todo, para llegar a quienes los bancos no han llegado.

Esa apertura se está dando a través de las API abiertas que permiten a desarrolladores externos crear aplicaciones y servicios con los cuales pueden mover los datos de la institución financiera a las aplicaciones desarrolladas. Y como el diablo está en los detalles, precisamente toda la discusión se ha movido prácticamente sobre ese punto. Porque las API han funcionado desde PSD1, y los bancos habían abierto bastante la información a sus clientes, pero el nivel de detalle que se logra con el open banking, es otro nivel en la guerra por los pagos. Tres aplicaciones a modo de ejemplos:

1.   Los clientes podrán ver la información consolidada de sus cuentas en diferentes entidades;

2.   Los clientes podrán transmitir fácilmente los movimientos de sus cuentas para acreditar comportamiento financiero y acceder a préstamos más rápido y a tasas más acordes con el nivel de riesgo de sus finanzas;

3.   Los pagos se simplifican eliminando muchos de los intermediarios del complejo esquema de pagos en las compras con tarjetas.

El ganador indiscutible será el consumidor. Naturalmente, debe expresar su consentimiento para que el Banco ofrezca los datos a terceros, y tiene la tranquilidad de que la clave de acceso nunca estará en proveedor del tercero. Sin embargo, la información sobre la trascendental modificación se ha mantenido un tanto reservada. Y obviamente ese desconocimiento se ha aprovechado para que se mencionen historias de terror de lo que podría suceder de compartir la información de las cuentas.

Pero el escenario está puesto y lo que sigue será la redefinición de los servicios financieros para la era digital, para la era de los datos. Las oportunidades son inmensas, desde la oportunidad para una fintech que empieza, hasta la puerta de entrada de Amazon o Google al mercado financiero. Solo imaginen lo que podría ser un asistente personal (aquí) con esa información y el impacto que tendría no solo en las finanzas personales, sino también en las finanzas de las pymes, y, seguramente, de las grandes empresas también. Es solo cuestión de tiempo.

  • 18 enero, 2018
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Más allá de la banca digital para los mercados de capitales

La innovación a través de la banca digital ha traído como consecuencia una serie de productos que mejoran la interacción del usuario con el banco. Sin duda nos facilitan la vida cuando podemos hacer muchas operaciones a través de las aplicaciones de nuestro banco en el celular. Sin embargo, hay dos terrenos en los que los avances no son tan dinámicos: la banca empresarial (sobre todo los servicios para las pymes) que no tienen un tamaño que ameriten estar gerenciadas por personal dedicado (y menos hacia un futuro); y los servicios del mercado de capitales.

Desde los procesos de vinculación, hasta la transaccionalidad y la documentación de las operaciones sigue los mismos patrones del mundo análogo aun hoy en día. Ya es hora de integrar los procesos con herramientas que les permitan a los bancos tomar mejores decisiones. La velocidad de los cambios es impresionante, y hay que avanzar para reconfigurar los procesos que permitan capturar los datos en cada una de las etapas en que se desarrollan las operaciones del mercado de capitales. Es el momento de construir alianzas que les permitan a los bancos integrar herramientas de inteligencia artificial, analítica de datos y computación en la nube a esos procesos; es el momento de colaborar para desarrollar mejores mercados, más seguros, donde la experiencia del cliente sea completamente agradable.

También es el momento de facilitar la experiencia de los usuarios internos que deben lidiar con los procesos, con la documentación y con las limitaciones que ofrece el pasado. Para que puedan dedicar sus esfuerzos no a entender los procesos sino a construir un mejor producto para los clientes, priorizando sobre la base de los datos que soportan las operaciones. Es el momento de desarrollar ambientes más colaborativos donde se pueda construir sobre la base de la información obtenida de los datos que todos pueden compartir. De dejar atrás los silos y las limitaciones de acceso a la información por la simple condición de que es información que no se puede obtener de manera eficiente.

En las operaciones del mercado de capitales, la forma como éstas se desarrollan debe ser diferente. La vinculación debería ser mucho más proactiva por parte de los bancos que tienen acceso a la información base de sus proyectos de clientes (no son muchas las entidades que realizan esas operaciones), a bases de datos y a información que deberían procesar con herramientas de big data. La negociación de documentos puede ser muchos más colaborativa si se basa en herramientas en la nube que permitan la privacidad que se requiera, y sobre todo, el control y la seguridad propias de los desafíos del milenio. El seguimiento debe hacerse integrando aplicativos con desarrollos en inteligencia artificial y con API provistas por terceros. El acceso a la información de las operaciones, a los datos generados es vital para que la administración de riesgos sea más exacta. Las operaciones del mercado de capitales que quedan documentadas en imágenes (un pdf no leíble, por ejemplo), deben ser cosa del pasado, la información debe ser extraída de manera inteligente por algoritmos avanzados que hagan leíble esa data en manera organizada, de manera predecible según los riesgos asumidos y los mitigantes pactados. En plena era digital no es posible que un funcionario que requiera mirar la posición de una operación del mercado, o el riesgo consolidado en un determinado producto, deba revisar entre miles de documentos y millones de páginas en un ordenador para poder emitir un concepto, tomar una decisión o valorar un riesgo. Hay que avanzar hacia procesos que permitan leer esa información con solo oprimir un botón.

Y todo ello debe realizarse en un ambiente de máxima seguridad, que permita acceso controlado y visibilidad de quienes acceden, crean, modifican o eliminan información. Un ambiente colaborativo y seguro que pueda ser consultado desde cualquier lugar, desde cualquier dispositivo.

El momento es ahora

La tecnología alcanzó un nivel de desarrollo que nos permite rediseñar los procesos completamente para hacer las cosas de manera diferente. Para hacer las cosas más simples. La inteligencia artificial, el procesamiento del lenguaje natural, el aprendizaje automático, la analítica de datos, la computación en la nube y el uso de algoritmos son herramientas consolidadas para solucionar los problemas del mercado de capitales. Ese ya no es el reto.

Por otro lado, la regulación impone unas cargas cada vez más altas sobre la forma como se debe revelar la información sobre las operaciones del mercado de capitales, por ejemplo, con MiFID II, los bancos deben informar hasta 65 data points de cada una de sus operaciones a las autoridades. Y respecto de las operaciones de derivados los cambios no son para nada menores.

La declaración del G20 en su reunión en Pittsburgh (2009) señaló que los derivados estandarizados debían operarse en sistemas de negociación electrónica y con cámaras de contrapartida central para su compensación y liquidación, y que los derivados no estandarizados (OTC) debían estar sujetos a mayores requerimientos de capital y al registro de sus operaciones en repositorios de operación (TR) acordes con estándares internacionales que aseguren que reguladores y supervisores tengan acceso a toda la información relevante. Y todo con el fin de hacer operaciones de derivados más transparentes y con menor riesgo sistémico. La regulación de Dodd-Frank y EMIR reconfiguraron la forma como se realizaban las operaciones de derivados OTC, y el acuerdo multilateral de hace apenas un año sobre la vigencia de las normas de variation margin, son ejemplos cada vez más plausibles de que los mercados cambiaron. De que las expectativas de las autoridades es que haya mayor transparencia, más información de las operaciones para que, también, los reguladores puedan tomar mejores decisiones.

Es fundamental que en la medida en que la regulación avanza, los bancos puedan contar con herramientas que les permitan acceder a los datos de los documentos e incorporar esos datos a los sistemas de riesgos y operativos, y más importante aún, a los sistemas de toma de decisiones y medición del riesgo.

Pero la regulación no es algo distinto a la expresión del sentimiento del mercado. De la otra parte del mercado. Es la visión de los reguladores como clientes. Es la expresión de una necesidad a gritos de la comunidad a la que los bancos sirven: necesitamos hacer las cosas simples. Los clientes, razón de ser, necesitan que usemos las herramientas que ellos ven todos los días como posibles en sus celulares; en las operaciones del mercado de capitales. Los clientes necesitan que los bancos dejen de trabajar en silos: de productos o de áreas. Los clientes tienen la expectativa de vivir una experiencia digital en sus operaciones del mercado de capitales. Necesitamos introducir el trabajo colaborativo, donde el acceso a la información sea el pilar sobre el cual se toman las decisiones para que esa expectativa se convierta en una realidad que haga que los clientes amen operar con esa entidad.

El acceso a la información de las operaciones, a la información con la que se documentan los derechos y las obligaciones es el paso inicial fundamental para ofrecer velocidad, eficiencia y economías de escala a los clientes. Es el momento para que los bancos cierren filas en torno a un proceso de administración documental que no puede quedarse engavetado o en archivos en un servidor que nadie puede consultar. Datos accesibles para quienes los necesitan.

La disrupción en la banca avanza cada día de manera acelerada. Y la mayor disrupción no es la generada por la tecnología, sino al interior de las personas. El mundo enfrenta una forma diferente de realizar las cosas, de resolver los problemas. No se trata simplemente de hacerlas más rápido, sino de repensar la forma como se hacen las cosas tradicionalmente, para hacerlas más simples. Los datos de los contratos pueden extraerse de manera automática usando las más relevantes herramientas de procesamiento de lenguaje natural, pero si al interior de los bancos las personas no usan esa información para tomar mejores decisiones, si no trabajan de manera colaborativa para determinar con mejor precisión el riesgo de unas posiciones, el resultado será medio.

El momento de Latinoamérica

Hay una ventaja que tenemos en Latinoamérica para enfrentar este desafío en los mercados de derivados. El mercado es aún incipiente en la región. Falta mucho para profundizarlo, para ofrecer un mayor volumen de coberturas, y a un mayor segmento del mercado para satisfacer sus necesidades. Y la transición hacia ese mercado se puede hacer sin cometer los errores del pasado de los mercados desarrollados, y sin la necesidad de invertir cuantiosas fortunas en los cambios de operación del mercado. Porque los podemos rediseñar más simples.

La mayoría de las economías de Latinoamérica tienen un mercado de capitales con infraestructuras limitadas, que no son accesibles para las pequeñas y medianas empresas, y mucho menos para las pequeñas empresas rurales. Sin embargo, esa es la población que conforma la mayor parte de la demografía de nuestros países. Pero, quien lo escribiera, es una ventaja hoy en día porque hay muchas menos barreras estructurales y reguladoras a superar para poder diseñar el futuro de los mercados de capitales de manera más simple, apalancados en las herramientas tecnológicas del presente. Esa es la manera como las Fintech pretendemos desarrollar los mercados. Y no lo podemos hacer solos, necesitamos que las entidades tradicionales nos ayuden a hacer las operaciones más simples. Necesitamos avanzar, construir el futuro que soñamos desarrollando mercados.

El ecosistema se puede desarrollar si empezamos a hacerlo. Porque podemos hacerlo simple.

  • 11 enero, 2018
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MiFID II: El cambio regulatorio más grande de Europa en una década

Llegó el Día D en la Unión Europea (“UE”) para la entrada en vigencia de la Directiva sobre Mercados de Instrumentos Financieros (Markets in Financial Instruments Directive “MiFID II”), que introduce un mercado único y un régimen regulatorio común para los servicios financieros en los 28 estados miembros de la Unión Europea, y en otros 3 estados del Área Económica Europea (Islandia, Noruega, y Liechtenstein).

Y este ha sido el tema de los mercados globales en este inicio de año, por cuanto impacta transversalmente todos los negocios financieros de los estados miembros, con el propósito de fortalecer la protección de los inversionistas y mejorar el funcionamiento de los mercados haciéndolos más eficientes, flexibles y transparentes.

Antecedentes

MiFID I fue expedida el 30 de abril de 2004, con vigencia desde el 1 de noviembre de 2007, con el fin de regular: (1) la prestación de servicios de inversión en instrumentos financieros por los bancos y firmas de inversión; y (2) el funcionamiento de las bolsas de valores.

Sin embargo, con ocasión de la crisis financiera de 2007, se evidenció la necesidad de profundizar la regulación de los mercados, sobre todo en temas como: (1) la regulación de las firmas de inversión y las dark pools (sistemas de negociación en las que no hay transparencia en las órdenes de los clientes); (2) la actualización de la regulación a los avances de la tecnología (como las high frecuency trading y los automated trading); y (3) la corrección de algunos aspectos del Reglamento sobre la Infraestructura del Mercado Europeo (European Market Infraestructure Regulation, “EMIR”) emitido en 2012.

Así surgió la Directiva MiFID II y el Reglamento MiFIR acogidos por la UE el 2 de julio de 2014, para entrada en vigencia a partir del 3 de enero de 2018, siendo la más grande reforma financiera europea en casi una década (con excepción de EMIR que es muy focalizado en los derivados OTC).

MiFID II tiene como objetivo reforzar las normas sobre mercados de valores para: (1) asegurar que las operaciones se realizan a través de plataformas reguladas; (2) regular las operaciones con algoritmos y las operaciones de alta frecuencia (high frecuency trading); (3) mejorar la transparencia y la supervisión de los mercados financieros, incluyendo los mercados de derivados; y (4) mejorar la protección de los inversionistas, las normas de conducta de los operadores, y la competencia en la negociación y liquidación de instrumentos financieros.

Por su parte, MiFIR establece los requisitos sobre: (1) la divulgación de información sobre las operaciones al público; (2) la divulgación de información de operaciones a las autoridades; (3) las obligaciones para la negociación de derivados en plataformas organizadas; (4) la eliminación de barreras entre los mercados y los proveedores de servicios de compensación para asegurar una mayor competencia; y (5) las acciones de supervisión específicas en relación con los instrumentos financieros y las posiciones en derivados.

Recordemos que un Reglamento es un acto legislativo vinculante que debe aplicarse en su integridad en toda la UE; mientras que una Directiva es un acto legislativo en los cuales se establecen objetivos que todos los países de la UE deben cumplir, pero que corresponde a cada país miembro elaborar sus propias leyes sobre cómo alcanzar esos objetivos. Es por esto que como la trasposición de la Directiva MiFID II aún no se ha logrado en todos los estados miembros, algunas autoridades han tenido que salir a señalar que las medidas que contempla la Directiva entraron en vigor desde el miércoles pasado.

 

MiFID II y EMIR

Como lo señalamos antes, EMIR es también un Reglamento de la UE vigente desde el 16 de agosto de 2012, y que tiene por finalidad establecer obligaciones para todos aquellos inversionistas que negocian contratos de derivados, con independencia de su nivel de sofisticación, sean éstos entidades financieras o no.

Por lo mismo, MiFID II y EMIR son regulaciones coexistentes que tienen impacto cada una de ellas en el mercado de derivados en particular (MiFID abarca muchos más temas de otros mercados financieros). En modo muy resumido, y respecto al mercado de derivados OTC, mientras EMIR buscaba mejorar la estabilidad del mercado y reducir el riesgo de contraparte en el mercado de derivados; MiFID II/MiFIR busca mejorar su transparencia.

Naturalmente, al nivel del detalle hay disposiciones de EMIR que son modificadas por MiFID II/MiFIR, así como sobre lapos y dobles obligaciones de reporte que han hecho del periodo de implementación una experiencia valiosa para los abogados.

 

Impacto en el mercado de derivados

Limitando nuestro post al mercado de derivados OTC, hay que señalar que MiFIR implementa compromisos del G20 que no se incluyeron en EMIR, para exigir la negociación de derivados estandarizados en sistemas de negociación electrónicos o en sistemas de negociación en terceros países con regulación recíproca, que hayan sido considerados equivalentes a tal efecto en la UE.

Las operaciones que deben ser objeto de negociación a través de estas plataformas son las mismas que según el EMIR están sujetas a la obligación de compensación en cámara, además de ser realizadas con contrapartes financieras y no financieras según la clasificación de EMIR; así como las realizadas con entidades de terceros países que estarían sujetas si estuvieran establecidas en la UE y operaran con entidades de la UE, u operaciones que pudieran tener un efecto directo, sustancial y previsible dentro de la UE.

Ahora, creo que el aspecto más destacado de la nueva regulación es precisamente el reconocimiento normativo de un mundo diverso de sistemas de negociación que, si bien quedan regulados, permiten la existencia basados en características del mercado que los hacen diferentes, por razones que van desde los subyacentes objetos de negociación, hasta la profundidad y liquidez de estos. Es así como a los mercados regulados (Regulated Markets “RM”) y a los Sistemas Multilaterales de Negociación (Multilateral Trading Facilities “MTF”), regulados por MiFID I, ahora permite la existencia de los Sistemas Organizados de Contratación (Organised Trading Facilities “OTF”) como alternativas para el acceso a los mercados de derivados.

De manera breve, un MTF se diferencia de un RM en que el MTF puede ser operado por una firma de servicios de inversión o una sociedad administradora del sistema, mientras que el RM solo puede ser operado por una sociedad administradora del sistema. Por su parte, en un OTF el operador puede actuar de manera discrecional (sujeto a reglas claras al respecto) en el match de las órdenes, lo cual no sucede en el MTF ni en el RM.

A cada uno de esos sistemas, la nueva regulación le asigna unos deberes de transparencia pre-trade (revelación del bid-offer spread y de los niveles de profundidad) y pos-trade (registro dentro de 15 minutos) para la realización de operaciones de derivados OTC, permitiendo una adecuada formación de precios en estos mercados ilíquidos y a veces opacos. Naturalmente, dependiendo de la liquidez, el tamaño en escala y el tamaño específico de la operación hay excepciones a esas obligaciones. Y como el diablo está en los detalles, hay toda una discusión sobre lo que significan esas tres características a efectos de determinar si existen o no las obligaciones de revelación y transparencia señaladas. Más trabajo para los abogados.

Un punto importante de discusión es que algunas de estas normas son incluso más exigentes que las que hay en Estados Unidos bajo Dodd-Frank, por lo que algunos han señalado que se dará una elevación de los estándares hacia la norma más exigente en el futuro en el mercado americano.

Impacto para bancos y corporaciones en Latinoamérica

MiFID II/MiFIR exige a las entidades financieras de inversión europeas la realización de operaciones justas, efectivas y seguras en los mercados financieros, y que protejan a los inversionistas a través de un nuevo código de conducta de negocios con estándares de confidencialidad y transparencia más altos. Esto naturalmente implica una carga de documentación tanto para el buy-side como el sell-side a nivel global.

El impacto en Latinoamérica se puede ver en diferentes frentes. Por ejemplo, uno es el efecto en las filiales de entidades financieras europeas que seguramente han tenido que realizar ajustes en sus documentos de vinculación; y otro en los clientes o contrapartes de esas entidades europeas, las cuales seguramente han tenido que diligenciar nueva documentación.

Así mismo, los administradores de fondos de la región que colocan recursos en entidades europeas, y los bancos y firmas que captan recursos de entidades europeas también han tenido que ajustarse a las obligaciones de sus clientes respecto de mayor revelación de información, reportes adicionales y nuevas prácticas para la realización de operaciones.

Del mismo modo, las autoridades de los mercados locales con seguridad ven en las nuevas prácticas europeas “inspiración” a la hora de ejercer su facultad de regulación. En este punto, probablemente habrá momentum para expedir la regulación sobre los procesos de asesoría y venta de productos financieros, ahora bajo los estándares de la UE. Así mismo, sobre los servicios de investigación de mercado, las operaciones por cuenta propia, los conflictos de interés y las revelaciones a los clientes y contrapartes de las firmas de inversión.

En la región, los principales efectos los estamos viendo en los siguientes aspectos:

  1. Reclasificación de contrapartes: Las firmas de inversión deben clasificar a sus clientes y contrapartes, para lo cual deberán recoger una enorme cantidad de documentos como formatos de evaluación de clientes, nuevos términos y condiciones, y requerimientos de notificación de cumplimiento con MiFID II. Aquí, por supuesto hay una oportunidad importante para que las fintech ofrezcan servicios a las entidades manejando ese volumen de documentación. Según una encuesta de Bloomberg, 2,5 millones de documentos han sido intercambiados antes de la vigencia de la nueva regulación.
  2. Identificación de clientes y contrapartes: los bancos y firmas de inversión de la UE deben reportar todas las operaciones a las autoridades incluyendo la revelación de la identidad de sus contrapartes, lo cual deben hacer con un identificador alfanumérico de 20 dígitos (Legal Entity Identifier “LEI”) que ya es un estándar en el mercado para quienes quieran acceder a la liquidez o a los valores del mercado europeo.
  3. Mejor ejecución: Este sí que ha sido un tema objeto de debate. Determinar, o mejor, demostrar que se han ejecutado operaciones en el mejor interés, reconociendo que hay diferencias entre las operaciones por cuenta propia (con contrapartes) y las operaciones por cuenta de terceros (con clientes), es un debate que aún no termina. Los bancos y las firmas de inversión deberán, en consecuencia, crear políticas de ejecución de órdenes y métricas para determinar el mejor resultado de ejecución. Esto seguramente afecta a los administradores de activos que captan ahorro de clientes ubicados en la UE porque estos últimos podrán pedir revelaciones en relación con las métricas y prácticas de mejor ejecución; lo cual, si los administradores locales no tienen organizado, será un dolor de cabeza para ellos.
  4. Transparencia en las plataformas de negociación: lo mencionábamos en el análisis para el impacto en los mercados de derivados. MiFID II cambia la estructura del mercado al aumentar las condiciones de negociación para una gran cantidad de activos financieros.
  5. Servicios de investigación de mercados: Otro de los temas de gran debate es la obligación para el buy-side de desglosar lo pagado en los servicios de investigación de mercados para la realización de operaciones, y pagarlo a precios de mercado, es decir, no puede ser un servicio de “valor agregado” ofrecido por el sell-side. De esta manera, las contrapartes para la realización de las operaciones no pueden ser aquellas que “mayor valor agregado” ofrezcan sino aquellas que ofrezcan mejor ejecución de las operaciones. Tema super discutido y que seguramente tendrá efectos en la selección de las contrapartes. Así que las firmas regionales en Latinoamérica deberán empezar a facturar esos servicios de manera independiente, y por lo mismo, es posible que extender esa práctica a los mercados locales.
  6. Conservación de la información: Naturalmente, hay una obligación para las entidades europeas de conservar toda la documentación de las operaciones (y la forma como éstas se realizan, por ejemplo, respecto de la formación de precios), y por lo mismo, esa obligación va a ser extensiva a los clientes y contrapartes de la región (grabaciones, métricas de mejor ejecución, costos de servicios de research, etc.).

Este es de manera breve el resumen de la regulación que cambió la estructura del mercado europeo para la inversión en los mercados financieros.

  • 4 enero, 2018
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Tendencias para 2018

Este es el último post antes de que el calendario nos señale que ha iniciado un nuevo año. Es el momento de hacer los balances y fijar las metas para los próximos años. Y es la oportunidad de reflexionar sobre las tendencias que mayor expresión tendrán en el próximo año en las fintech y los mercados de derivados.

Mercados globales:

La industria fintech logró consolidarse en los mercados globales al alcanzar inversiones cercanas a us$17,4 billones, y al hecho de que, según el índice de adopción de fintech de Ernst & Young (EY Fintech Adoption Index) un tercio de la población digitalmente activa en 20 diferentes mercados (desarrollados y en desarrollo) usa al menos dos servicios fintech; mientras que el 84% de los consumidores entrevistados reconoce la existencia de esos servicios. Es claro entonces que las fintech seguirán teniendo un gran impacto en los mercados y en la vida digital de los consumidores. En ese orden de ideas, las tres tendencias que seguramente dominarán los mercados fintech son las siguientes:

1.    La agenda de main street seguirá dominada por la evolución de las criptomonedas y las ICO (ver detalles aquí, y aquí). El bitcoin fue noticia casi diaria en los principales foros financieros en 2017, la cotización que alcanzó durante todo el año, sumado a su agresiva volatilidad, captó toda la atención de los mercados; por lo que creemos que en 2018 la situación no será diferente. De hecho, la entrada de inversionistas institucionales gracias a la posibilidad de realizar coberturas (detalles aquí), es un reflejo de que las criptomonedas son una alternativa de inversión real, que los clientes más avezados considerarán a la hora estructurar sus portafolios. Las ICO como mecanismos de fondeo de las startups que trabajan con diferentes criptomonedas, serán sin duda uno de los mayores focos de regulación por todo el ruido que generarán. Mientras las fronteras mantengan esa tendencia a desdibujarse cuando se trata de la economía digital, la regulación de estos nuevos activos será más difícil y más necesaria, por lo que seguramente habrá criptomonedas que logren empezar a llamar la atención por la condición de respaldo que ofrecen. La tecnología detrás de los criptoactivos (blockchain) sin duda seguirá siendo de gran interés del mercado, y muchas entidades financieras han estado probando esa tecnología por un par de años, pero no creo que un banco grande implemente un producto al público basado en blockchain para 2018.

2.    De la mano del auge de las criptomonedas van las dudas por la seguridad que genera un portafolio intangible, sin custodio que cuide y respalde y con la imposibilidad técnica de retrotraer los efectos de una transacción ejecutada. Por lo mismo, una de las tendencias que mayor expresión tendrá en 2018 será el tema de la ciber seguridad, sobre todo desde el lado de los criptoactivos, por cuanto será previsible que en la medida en que haya mayor volumen de operación, mayor será la frecuencia de ataques cibernéticos. De la mano de ello, en la medida en que la economía digital siga creciendo, los consumidores seguirán exigiendo mayores medidas de seguridad para mantener sus datos protegidos. Las fintech deberán ganarse la confianza de los consumidores y mantenerse por delante de los ataques informáticos. Cualquier startup de la industria fintech necesitará un fuerte factor de seguridad, por lo que la inversión en startups de seguridad será bien demandada. El reto que enfrentan es mantener altos niveles de seguridad, sin afectar la experiencia de usuario; lo cual pareciera ser una proposición contraria y disyuntiva.

3.    La inteligencia artificial y el aprendizaje automático están cambiando rápidamente la forma en que los mercados crean experiencias personalizadas para sus consumidores (detalles aquí). Los chat bots van a mejorar su desarrollo hasta crear las primeras interfaces conversacionales en la banca, sin que haya un cambio del modelo de negocio, sino más bien a un nivel experimental. Esto supondrá un replanteamiento en la banca y las primeras discusiones estratégicas de una implementación en serie. Los bancos tendrán que considerar que una interfaz conversacional le permitirá ingresar a nuevos mercados, crear nuevos productos y servicios e impulsar el crecimiento a través de un modelo operativo reinventado y una visión ampliada del ecosistema digital. Pero no creo que lleguemos en 2018 hasta ese punto. Creo que se quedarán en pruebas de concepto y en soluciones a menor escala, por ahora. El problema está en que un alto porcentaje de los proyectos basados en inteligencia artificial no logran demostrar una correlación directa e inmediata con la generación de ingresos en el presente, por lo que la alta dirección no se decide por una adopción amplia de esa tecnología, lo cual le da esperanza a las fintech que buscan reemplazar a los bancos para seguir ganando el terreno en el que los bancos aún no deciden ingresar.

Por el lado de los mercados de derivados, las tendencias más importantes van de la mano de su regulación y el impacto que la misma tendrá en los mercados. Desde la crisis de 2007/2008, la regulación de los mercados de derivados OTC se convirtió en uno de los pilares de los mercados desarrollados, y desde entonces, lo que ha venido es toda una serie de normas tendientes a reducir los riesgos de un mercado que ha alcanzado volúmenes muy altos de negociación (detalles aquí). Los temas de regulación están sobre la base de cinco ejes: información sobre las operaciones, compensación en cámaras centralizadas, mayores requerimientos de capital, las garantías y las plataformas de negociación. Si bien la regulación de Basilea IV tendrá un efecto grande en la banca, creo que el impacto para el mercado de derivados será tangencial, y más bien la agenda global estará marcada por los avances en el Brexit, el reemplazo de la tasa libor (detalles aquí y aquí), y la evolución de las coberturas sobre las criptomonedas.

4.    Sobre el brexit y el impacto a los mercados financieros se ha escrito bastante y se seguirá escribiendo en 2018 en la medida en que los detalles empiecen a aflorar señalando cuáles actividades requieren de las entidades ubicadas en el Reino Unido requerirán algún tipo de licencia para mantener su operación en la Unión Europea. Hay muchos factores en juego, por lo que este será uno de los temas recurrentes en la agenda global, solo piensen en las discusiones que se pueden dar alrededor de si el Brexit puede configurar un Evento de Terminación por fuerza mayor, imposibilidad o ilegalidad dentro del marco del ISDA master agreement. Recordemos que los derivados están estructurados sobre la base de dos jurisdicciones principalmente: las cortes de Nueva York y las cortes inglesas. Por lo mismo, puede suceder que las entidades respondan trasladando su operación a otra jurisdicción o renegociando los contratos para que operen bajo ley de Nueva York.

5.    Los avances en la selección de la nueva tasa de referencia que reemplace la tasa Libor tendrán a los mercados bastante nerviosos en 2018. La escogencia y consolidación de las referencias basadas en mercados interbancarios y el desarrollo de tasas libres de riesgo serán temas con un altísimo impacto en los agentes y en los cálculos de los volúmenes de las operaciones de cobertura de tasas de interés, y esa tarea es enorme como para que la industria no adelante planifique una transición en el próximo año.

6.    A la par con la evolución de los criptoactivos, el desarrollo de los derivados sobre las criptomonedas será un tema clave en 2018 para los mercados de derivados del futuro. No solo es la posibilidad de que se negocien derivados estandarizados en los principales mercados de bienes y productos, sino la regulación que seguramente deberá ser expedida por las autoridades con el fin de estimular o desestimular esas operaciones. Hay temas como los márgenes requeridos y la obligación o no de constituir garantías o si se permiten operaciones en corto que seguramente harán de los mercados de derivados sobre criptomonedas un actor determinante para su consolidación. Ahora, si las criptodivisas ya son volátiles en el principal, ¿se imaginan lo que puede ser la posibilidad de especular y apalancarse con derivados? Por lo mismo, un paquete regulatorio que prevenga el riesgo y el posible contagio de las cámaras que compensan esas operaciones lo vamos a ver en 2018. Así mismo, es previsible que algún banco ofrezca coberturas en el OTC si la regulación en cámaras se vuelve muy exigente.

Mercados Latinoamericanos:

En los mercados emergentes la penetración de las fintech es incluso mayor que en los mercados desarrollados, según el mismo reporte de EY. Mientras que en los mercados globales el índice de uso de algún producto fintech llega al 33%, en mercados emergentes alcance el 46%. ¿Cuáles son las tendencias fintech para 2018?

7.    La estructura del mercado latino americano hace que para las fintech existentes la mejor estrategia de salida sea la asociación con entidades financieras. El mercado latino ha visto una buena disposición de recursos para las fintech, hoy representan el 25% de las inversiones de capital riesgo en IT y alrededor del 50% del capital de riesgo invertidos en IT en la región; lo cual también genera la necesidad de obtener liquidez a esas inversiones, y el mejor proveedor para ello son las entidades financieras; adicionalmente las fintech saben que requieren de esas alianzas para poder tener la tracción, las ventas y el número de usuarios que las haga interesantes. Por su parte, las instituciones financieras de la región consideran que la forma más acertada para lograr el talento y los productos que requieren para mantener una oferta atractiva de productos es mediante la realización de alianzas con las fintech. Por lo mismo, 2018 será un año en el que seguramente se van a materializar muchas de las alianzas entre unas y otras en la región. Y así parece evidenciarse en un informe publicado por Gartner en el que señalan que el 82% de las entidades financieras de la región tienen dentro de sus planes incrementar la colaboración con las fintech dentro de los próximos 3 a 5 años, así mismo, un 50% de las entidades planea realizar adquisiciones estratégicas durante el mismo periodo.

8.    Cerca del 40% de las fintech de la región están enfocadas en la prestación de servicios financieros de inclusión financiera, es decir, para los consumidores no bancarizados, las pequeñas empresas o los sub-bancarizados. Ese enfoque se va a mantener sobre todo porque en la región hay una fuerte presencia de recursos destinados a invertir en emprendimientos que tengan ese enfoque. Los mismos gobiernos ven en las fintech una alternativa para la bancarización. Finnovista tiene identificadas 271 startups enfocadas en dichos segmentos, en donde préstamos y pagos son los dos verticales con mayor tracción. El alto volumen de remesas, y los altos costos de intermediación, son uno de los atractivos que tienen las fintech para disrumpir en la región.

9.    El año que inicia será un año electoral en América Latina. Se eligen presidentes en Colombia, México y Brasil, mientras que en Chile se acaba de elegir uno nuevo. Las elecciones generan incertidumbre, volatilidad de los mercados y sobre todo aversión al riesgo, lo cual se va a reflejar para las fintech en que los procesos de regulación van a estar congelados hasta que los nuevos gobiernos definan la agenda y prioricen los temas claves del sector. La ley fintech recientemente expedida en México, difícilmente será reglamentada por esta razón. Y lo mismo pasará con los cambios regulatorios más determinantes para el sector en los mercados en los que van a realizarse elecciones.

Por su parte, el mercado de derivados en Latinoamérica tendrá como su más destacada tendencia el cumplimiento de las medidas regulatorias del G20 para los derivados no estandarizados:

10. Uno de los mandatos del G20 es que las jurisdicciones deben establecer con claridad cuáles son los derivados OTC que deben compensarse a través de cámaras de contrapartida central. Para el efecto, Brasil y México están bastante adelantados, y Argentina ha avanzado también. En el resto de la región si bien no existe el mandato del G20, la competitividad y la necesidad de atraer inversión a sus mercados determinará que se empiecen a establecer normas que dispongan del cumplimiento de los mismos estándares. En ese proceso, las diferentes cámaras de compensación y liquidación de instrumentos financieros como contrapartes centrales (central clearing counterparty) han visto crecer el volumen de sus operaciones y al advertir la necesidad de vincularse a los productos y mercados internacionales, han iniciado los pasos para ser reconocidas por las autoridades de los mercados desarrollados (sustitued compliance) con la fortaleza para poder compensar y liquidar operaciones sobre instrumentos locales operadas por agentes internacionales obligados a realizar esas operaciones a través de cámaras debidamente registradas.

11. En relación con los llamados al margen regulatorios para los derivados OTC, Brasil ya los implementó y México espera hacerlo en 2018. Argentina, por su parte, mantiene un rezago en el cumplimiento regulatorio. Los llamados al margen van a generar unos mayores requerimientos de liquidez y un cambio en la forma como se estructuran, se usan y se contabilizan las operaciones de derivados.

Mercado colombiano:

El país avanza para consolidar un ecosistema que se destaque en la región y actualmente se única en el tercer lugar medido por el número de startups. Es un mercado naciente donde el 75% de las startups tienen menos de 5 años, y el 70% menos de 10 trabajadores. Así que es un ecosistema en desarrollo donde las oportunidades están todavía por ser construidas. Veamos las principales tendencias:

12. En 2014 se autorizaron en Colombia unas fintech reguladas que les permitieron hacer captación de recursos del público a la vista, hacer pagos y realizar giros, y las denominaron “sociedades especializadas en depósitos y pagos electrónicos” (SEDPES). Desde ese entonces, no existían entidades que se hubieran constituido para ese fin, y solo hasta mediados de este mes se autorizó la creación de la primera: Movii, que iniciará su actividad en 2018, y seguirán Pagos GDE, Tecnipagos, y Aval Soluciones Digitales. Ahora, ese es el marco bajo el cual habrá un despegue grande de lo que se denomina “digital lending” o préstamos por internet, no solo de las SEDPES, sino de todas aquellas startups que ofrecen ese servicio (si bien no está autorizado a las SEDPES, seguramente lo harán en “alianza” con un vinculado), incluyendo las entidades tradicionales que a través de sus canales digitales van a colocar créditos. Creo que 2018 será el año en que habrá un punto de quiebre en relación con los préstamos originados totalmente en forma digital.

13. Otro de los impulsos regulatorios que tendrá expresión en 2018 será el decreto de crowdfunding. Sin embargo, sin decreto hay 11 startups en Colombia dedicadas a este producto, y por la forma como se estructuró el decreto, no creo que ninguna de ellas vaya a constituirse como una “sociedad administradora de plataformas electrónicas de financiamiento colaborativo” (SAPEFIC) (razones aquí).

14. Una tendencia adicional en el sector es el crecimiento del gremio. Colombia Fintech logrará un posicionamiento cada vez mayor en el ecosistema digital y en el financiero. No solo en sus labores para sus asociados, sino en las labores para todo el ecosistema. Cada vez con mayor espacio, la agremiación será la principal fuente de transformación para el mercado local.

Finalmente, por el lado de los derivados, las siguientes son las tendencias para 2018 en Colombia:

15. El crecimiento de los derivados sobre tasas de interés deberá ser una tendencia importante en los mercados para 2018. Recordemos que el IBR surgió en Colombia como una tasa de referencia alterna a la DTF (detalles aquí) con el fin de construir un indicador más técnico para el mercado. Actualmente en el mercado se negocian el swap OIS-IBR (mercado no estandarizado u OTC), y el futuro OIS-IBR (mercado estandarizado), pero los volúmenes de negociación siguen siendo bajos en relación con los derivados sobre divisas. En los mercados desarrollados, el 85% de los derivados son sobre tasas de interés y el 10% corresponden a operaciones sobre tasas de cambio, mientras que en Colombia es casi al revés: 66% son operaciones sobre tasas de cambio y 10% sobre tasas de interés, de los cuales el 70% son negociadas OTC y el 30% restante en la Bolsa. Por lo mismo, la apuesta es que en 2018 haya un mayor crecimiento del volumen de los derivados sobre tasas de interés en relación con las operaciones sobre tasas de cambio. El potencial es enorme, es un mercado que puede crecer 6x – 10X.

16. De la mano de un mercado de derivados más dinámico, que actualmente está en niveles de nocionales equivalentes al 40% del PIB, se requiere de un instrumento que permita administrar esos riesgos de manera más eficiente. Por lo mismo, uno de los mayores cambios que enfrentará el mercado será el desarrollo del Anexo de respaldo crediticio como documento con el que se pactarán garantías entre las partes de las operaciones de derivados (detalles aquí).

17. Finalmente, nuestra apuesta total es a que en 2018 las entidades financieras harán uso de la inteligencia artificial para extraer información de los contratos de derivados y que los usuarios de esa información puedan consultarla de manera organizada para tomar mejores decisiones. Eso es lo que ofrecemos a través de ContratoMarco.co

Un feliz año¡¡¡¡

  • 28 diciembre, 2017
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Carta de Navidad

Este es nuestro primer año, y si bien es muy temprano para muchas cosas, no lo es para darles un saludo antes de la Navidad y presentarles nuestra visión para 2018.

Terminamos el año cumpliendo con el objetivo de construir un producto mínimo viable validado con nuestros clientes, y logramos conformar un equipo de fundadores que puede afrontar los desafíos de ofrecer productos basados en inteligencia artificial, analítica y computación en la nube a los mercados de derivados. Ese era el objetivo más importante que teníamos y lo logramos gracias al compromiso del equipo fundador y de tantas personas que nos dieron aliento, apoyo y consejo.

Tenemos todo un futuro por construir y lo haremos enfocados en nuestra estrategia: #HagamosloSimple. Todo lo que haremos es honrar esa declaración, hacer las cosas simples. Los mercados financieros suelen muy complejos por diferentes aspectos: manejan recursos del público, la regulación es bastante densa en consecuencia, las autoridades exigen unos requerimientos de capital y una forma de valorar los activos y las operaciones que es particular, las normas de cumplimiento regulatorio son muy detalladas en su alcance, los riesgos son diferentes a los que asumen las corporaciones y por lo mismo se miden y registran de manera diferente, y una inadecuada alineación de intereses (regulatoria o contractual) estimula conductas inapropiadas en las personas que pueden generar un impacto muy alto en la economía. Todo esto hace que los mercados financieros sean complejos. Por ello, todo lo que hacemos en CML Analytics tiene por finalidad hacer las cosas simples. Esa es nuestra obsesión.

Nuestra oportunidad:

Hace poco más de un año, estaba sentado en mi oficina lidiando con lo que en el mercado de derivados se denominó el big bang. Enfrentábamos en Bancolombia el reto de renegociar cerca de 50 contratos ISDA con los bancos globales en cuatro o cinco meses. Tuve la fortuna de contar con un equipo que se comprometió en la tarea y pudimos realizar las modificaciones a los contratos en un tiempo bastante corto y sobre todo comprometiendo las decisiones de Riesgos, Negocio y Operaciones. No era un reto fácil, pero Maria Luisa Posada fue artífice del éxito haciendo fácil lo complejo.

En el caos que representó esa tarea, vimos una oportunidad: en plena era digital ¿cómo podíamos hacer para obtener la información de los contratos de manera automática, organizada y confiable?

En febrero pasado tuvimos la oportunidad de ir a la sede de ISDA a ver cómo los bancos globales estaban enfrentando ese reto. Lo que pocos sabían era que ese mismo dilema que nosotros teníamos, lo estaban enfrentando los grandes bancos en el mercado de derivados. El problema era global.

En charlas improvisadas afinamos la idea, y la oportunidad empezaba a materializarse cuando las autoridades tuvieron que posponer la entrada en vigencia de la regulación que motivaba ese big bang, precisamente por la carga de dificultad que significaba renegociar 160 mil contratos con un valor nocional de us$1.5 trillones solo en Estados Unidos para los bancos globales (350 mil contratos en el mundo). Necesitábamos tomar decisiones. Y en mayo llegó ese momento.

Los mercados financieros enfrentan retos muy grandes. Tal vez el mayor de todos es mental: cambiar la forma como ven el mercado. No tengo dudas de que el blockchain y la inteligencia artificial van a redefinir completamente los mercados, los actores y la regulación. Esa es la oportunidad que enfrentamos en CML Analytics y nuestro reto es imaginar, desarrollar e integrar soluciones para ese nuevo mundo.

Nuestros clientes:

Scott O’Malia, CEO de ISDA, decía hace poco que “La mayoría de las personas que trabajan con derivados probablemente estarían de acuerdo en que si el mercado se construye desde cero hoy, lo más probable es que se vería muy, muy diferente”. Y por lo mismo, ha logrado comprometer a ISDA en el desarrollo de lo que ha denominado el common domain model (CDM) con el cual busca una representación común del ciclo de vida de las operaciones de derivados con el fin de poder integrarlo a una futura blockchain facilitando el desarrollo de contratos inteligentes.

Así mismo, la inteligencia artificial avanza velozmente en los mercados con soluciones que van desde filtros colaborativos (por ejemplo, para aconsejar inversiones según perfil), hasta el procesamiento inteligente del lenguaje natural (que permitirá interacción con las máquinas y sus algoritmos). Es así como los bancos globales están actuando decididamente hacia la redefinición de sus prácticas mediante la integración con la tecnología. A esos mercados globales tendremos que llegar en tres o cuatro años con soluciones que estén a su altura. Hemos visto que no es un sueño, que podemos hacerlo, que tenemos el talento y los conocimientos para hacerlo, y que con el apoyo de todos lo vamos a lograr. No tengo duda de ello.

Esa tendencia no es solo global. En Latinoamérica el avance de las fintech volcadas a ofrecer soluciones a los mercados de capitales está en clara expansión desde diferentes verticales. Los bajos niveles de bancarización y de penetración de productos financieros sofisticados es un reproche que siempre ha tenido la banca tradicional. Por lo mismo, las fintech representan una oportunidad tanto para los bancos, como para las autoridades que han buscando siempre un mayor dinamismo de la banca en la actividad económica. La IFC, por ejemplo, tiene el 30% de sus inversiones en Fintech en startups de la región, señalando claramente donde quiere impulsar el desarrollo de dicho ecosistema. Por ello, los bancos latinos han tomado consciencia del reto y decididamente construyen relaciones con las fintech. Tal vez existe un rezago hacia el uso de la tecnología, pero son más abiertos a escuchar a las fintech. Esa oportunidad hay que capitalizarla apoyados en que los actores son básicamente los mismos en cada jurisdicción. Esa es nuestra tarea para 2018/2019.

Por su parte, en Colombia el panorama es aún más emocionante. El liderazgo regional en número de fintech y desarrollo del ecosistema está entre México, que por tamaño y cercanía a la mayor economía es un protagonista indudable, y Brasil con su inmenso mercado interno. El tercer lugar lo han disputado Chile, Argentina y Colombia. Según el BID, Colombia es el tercer ecosistema por número de startups. Con tres grupos financieros líderes, con fuerte presencia en el mercado de derivados, y decididamente comprometidos con el ecosistema de fintech locales, allí está nuestra oportunidad para consolidar nuestra propuesta de valor y desarrollar productos escalables y validados con el mercado.

Nuestra meta para 2018 es pues consolidar esos sueños en productos. Haciendo simples los mercados de derivados. Imaginando, desarrollando y construyendo soluciones para el mercado. Nos hemos enfocado en un reducido número de clientes, lo cual nos ha facilitado validar muy rápidamente nuestro primer producto, lanzar ContratoMarco.co en muy corto tiempo y lograr las primeras ventas tan necesarias para la moral en estos primeros pasos. Pero debemos avanzar hacia la satisfacción de las necesidades de un mayor número de clientes. Y para ello es necesario evangelizar sobre el potencial de la tecnología para cambiar el modo en que se hacen las cosas en los mercados de derivados. Evangelizar sobre cómo podemos hacer las cosas más simples.

Nuestra familia:

Este esfuerzo sería solo un sueño o un ensayo académico si fuera un trabajo individual. Cada uno de los miembros fundadores ha creído en la idea, en el proyecto, y ahora en la empresa.

Cada uno tiene la fe y la paciencia necesarias para comprometerse en esta causa. Sé que no es fácil porque oportunidades hay en cualquier mercado y el talento bueno siempre es tentado para vincularse a otro proyecto, a otra empresa. Por eso la contribución que cada uno de uds ha tenido para con CML Analytics ha hecho posible cada paso que hemos dado.

Y cada uno de los miembros del equipo fundador tiene además el apoyo de su familia, valor esencial en cualquier iniciativa. Es el aliento de los más cercanos, de los amigos, de quienes nos dan un like a cualquiera de nuestros posts, de los que comparten nuestros avances; es gracias a ese apoyo que vamos avanzando resueltamente.

Nada de lo obtenido y de lo que vamos a lograr será posible sin el talento, el compromiso y el inmenso esfuerzo de quienes nos unimos a este emprendimiento. Y eso es así porque estamos construyendo una empresa que genere impacto global, una empresa que nuestros clientes valoren, una empresa que atraiga el talento y los recursos para redefinir los mercados financieros del futuro.

Ninguna de las tareas será fácil, pero sí es seguro que será emocionante. Y en unos años recordaremos esta primera navidad con la satisfacción de recoger los frutos cuya siembra realizamos todos y cada uno de los días.

Al equipo fundador, a sus familias, a nuestros mentores, asesores, a nuestros amigos, seguidores, a nuestros clientes, nuestros inversionistas, a quienes leen esta carta y a todos los que nos escuchan y nos animan, una Feliz Navidad¡¡¡

Juan Manuel Lopez | Fundador, CML Analytics

  • 21 diciembre, 2017
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Asistentes virtuales: La guerra por los datos del consumidor financiero

Si hay un mercado que ha estado esperando la disrupción de los gigantes de la tecnología ha sido el mercado financiero. Mucho se ha escrito, bastante se han tratado de preparar, y la banca sigue esperando que los gigantes tecnológicos (Amazon, Google, Facebook, Microsoft) adquieran una licencia o adquieran un banco.

Creo que allí hay un problema de foco. Los gigantes no creo que vayan a disrumpir la banca haciendo exactamente lo mismo que los bancos. La batalla se va a dar en un escenario en el que los bancos no están preparados, y por lo mismo, no tendrán capacidad de reacción. El campo de los datos.

Desafortunadamente uno ve como la banca trata de prepararse desde su trinchera: toman en serio el tema, escuchan a los expertos, lanzan productos novedosos, ofrecen apps cada vez más potentes, contratan y adquieren fintech, etc. Pero hay algo que no están haciendo, o por lo menos los clientes no lo estamos viendo. Y es capturando datos de sus consumidores con la finalidad de entender las necesidades de sus consumidores para ofrecerles propuestas relevantes. ¿Cuántas juntas directivas han ideado experimentos para validar hipótesis del mercado? Lo usual es contratar a un consultor experto, pagando sumas exorbitantes por una actividad que es de la esencia de quienes deciden la estrategia.

Por otro lado, las gigantes de los datos han ido alistándose cada vez en ese terreno. Y creo que es allí donde ganarán la batalla. Tal vez donde más evidente se dará ese cambio es en el terreno de los asistentes virtuales, que conectarán a los millones de usuarios sin bancarización, o con una bancarización escasa, con los bancos. Y en ese momento, los bancos solo serán conectados cuando y como los asistentes virtuales lo permitan. Lo cual significa una sola cosa: los bancos serán un commodity que soportará toda la regulación, mientras que los gigantes tendrán la relación con los clientes… y los datos para monetizar toda esa información.

La potencia de los asistentes personales como Alexa (Amazon), Siri (Apple), Cortana (Microsoft) y Google Assistant reemplazarán la interacción humana con los asesores financieros y por lo mismo, serán el centro del conocimiento del mundo bancario. Serán quienes nos leerán las noticias financieras, los indicadores del mercado, harán el seguimiento a las inversiones, y quienes nos “recomendarán” o ejecutarán (instruirán) órdenes con un bróker del mercado. El banco será simplemente un commodity en esa ecuación de valor.

El potencial es enorme no solo desde el punto de vista tecnológico, sino también desde el negocio. En efecto, la capacidad de personalización y de procesamiento de información (no solo la financiera) les genera una ventaja enorme a las gigantes de la tecnología. En la medida en que mayor automatización exista en la banca, más fácil será para los asistentes personales cumplir con una promesa de valor interesante, más omnipresentes estarán en la vida de los consumidores, más fácil podrán ofrecer un módulo de educación financiera, mayor nivel de información tendrán y el resultado será mayor preferencia de los clientes. La experiencia de usuario (UX) será por voz (conversational interface), no habrá pantallas.

Y por el lado del negocio el potencial es igual. Un porcentaje muy alto de la población mundial no está bancarizada, y entre los que lo están, hay millones de clientes que no cuentan con un asesor financiero. Solo el tamaño del portafolio de activos financieros de los hogares en Estados Unidos crecerá de us$87 trillones a us$140 para 2030; lo cual, según Deloitte, puede generar comisiones por asesoría financiera entre us$150 y us$240 billones. El 70% de los americanos no recibe asesoría financiera para realizar inversiones. Estas cifras permitieron el desarrollo de los famosos “robo-advisors”, que buscan precisamente ofrecer esa asesoría de manera automática, reduciendo los costos de transacción en un 75%. Mientras estos robo-advisors logran el volumen crítico para ser viables comercialmente, los gigantes tecnológicos tienen precisamente ese volumen a disposición de las fintech que mejor propuesta de valor construyan, y que más fácil se integre con el back-end de sus desarrollos.

Ahora, la tecnología para soportar este desarrollo ya está en niveles que permiten realizar experimentos muy cercanos a lo que sería un buen desarrollo. Los avances en inteligencia artificial, machine learning y procesamiento de lenguaje natural permiten el desarrollo sofisticado de chatbots y bots que facilitan la comunicación entre un consumidor financiero y un asistente personal a niveles cercanos a los exhibidos en la película “Her”.

Algunos bancos, sin embargo, están desarrollando ese potencial. Bank of America lanzó a “Erica” como su servicio de asistente personal por voz y chat. MasterCard hizo lo propio con “Kai” que es un asistente personal conversacional. Y por supuesto hay varias fintech trabajando precisamente en soluciones en ese sentido.

Sin embargo, la banca parece no tener interés en canibalizar los ingresos, y por lo mismo, ha permanecido reacia a masificar las propuestas de asistentes virtuales propios. Y mientras las fintech logran un tamaño que las haga viables, el camino parece servido para los gigantes tecnológicos. Y tienen además un elemento a favor y es la confianza que generan en el consumidor. Y ese era el mayor activo de la banca (o sigue siéndolo, por lo menos hasta la próxima crisis financiera).

Por todo esto, el futuro de la banca se va a decidir en los asistentes personal por voz. Allí están las oportunidades del futuro.

Y la mejor forma de ver quien será el ganador en esa apuesta es preguntarles a los usuarios de los bancos qué aplicación eliminarían si estuvieran forzados a hacerlo: la del banco o la de su asistente personal.

  • 14 diciembre, 2017
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El mercado de las criptomonedas

El anuncio de Maduro de crear su propia criptomoneda, la invitación que recibimos para participar en el #IdeatonCripto, la realización de la Latin American Bitcoin & Blockchain Conference (LaBitConference) esta semana en Bogotá, el nuevo precio histórico del Bitcoin (cuando escribo alcanzó los us$15 mil; cuando lo lean seguramente bajó a us$12 mil otra vez) y el inicio de cotización de los derivados sobre bitcoins en el CBOE (Chicago Board Options Exchange); hacen que el post de esta semana deba ser sobre las criptomonedas sin lugar a duda.

En el pasado hemos escrito sobre las oportunidades que significan el blockchain para los mercados de capitales (aquí), y las criptomonedas para el comercio (aquí). Hablemos un poco de lo que significan como mecanismos de inversión. Empecemos por el principio.

La tecnología del blockchain

Detrás de toda la revolución de los bitcoins está la tecnología de cadena de bloques o blockchain. Esa tecnología resulta disruptiva e incomprensible para nuestra generación, tal vez como la radio, la televisión, o el mismo internet lo fueron para otras generaciones. Y todas esas tecnologías terminaron por redefinir los mercados completamente. Lo mismo va a pasar con el blockchain. Así de sencillo. Y ese es el tamaño de las oportunidades.

Un blockchain es un registro que se realiza en internet en archivos descentralizados, pero que permanece inmutable (como dirían los abogados), es decir, que no se puede modificar. Como el registro de inmuebles, pero en internet. La dificultad conceptual está en entender cómo puede ser inmutable algo que está en medios digitales, y cómo puedo garantizar la propiedad de esos bienes intangibles en el caos de internet. El beneficio, sin embargo, es sencillo: eliminás el intermediario, reducís el costo de transacción. Y eso es una fortuna.

Garantía de inmutabilidad

En términos muy sencillos, la garantía de inmutabilidad del blockchain está dada por el diseño de la cadena que evita la modificación de un dato una vez es publicado usando un “sellado de tiempo confiable” (trusted timestamping). La confiabilidad del sellado, que reduce la vulneración del blockchain, puede ser verificado técnicamente.

La confiabilidad de cualquier sistema de registro se obtiene por la legitimidad del administrador del registro, que generalmente es o el Estado a través de agencias centralizadas o descentralizadas (ej. oficinas de registros públicos, notarías, cámaras de comercio); o las entidades privadas que tienen licencia del Estado (y supervisión), pero sobre todo la credibilidad del mercado para garantizar ese registro (ej. depósitos de valores, universidades -en relación con los diplomas-, etc.). Con la tecnología del blockchain, toda esa labor de certificación de un hecho pasado queda garantizada de manera automática por la cadena de bloques y su estructura de algoritmos.

Sin entrar en detalles técnicos, parte de la estructura que permite esa inmutabilidad de las operaciones realizadas bajo una blockchain está en el almacenamiento de la información, que es replicada en todos los bloques de todos los miembros de la cadena (descentralización); la transmisión de la información, que se realiza entre las partes de la operación; y la confirmación de los datos que se realiza entre los mismos gracias al procedimiento de consenso (algoritmos de consenso) que es lo que permite ejecutar la transacción de manera irrevocable una vez existe consenso sobre la misma (y es la estructura de los smartcontracts, pero eso da para otro post).

Garantía de propiedad

Los abogados suelen definir el derecho de propiedad como un derecho real, esto es, sobre cosas por oposición a un derecho exigible a las personas (derecho personal). Para no ser aburrido, un derecho real le otorga a su propietario el derecho de exclusión sobre una cosa (derecho a obtener una cosa exclusivamente y en forma oponible a terceros) y el derecho de persecución sobre la misma cosa (derecho a obtener protección legal ante terceros en caso de apropiación ilegítima). En la época en que se redactaron esas reglas, no había bienes inmateriales, pues todas las cosas valoradas económicamente se podían tocar (los sentimientos no eran objeto del derecho). Pero el mundo cambió.

Hoy en día los bienes inmateriales tienen tanto o más valor que las cosas materiales (un post anterior aquí). Y el derecho se enreda un poco al resolver cosas como la propiedad de bienes inmateriales. Allí existe espacio para que alguien se escriba una tesis sobre el tema (seguramente hay cientos de ellas en las bibliotecas de las universidades).

Volviendo a las blockchain, bajo ellas se crean unas cosas inmateriales que en el argot se denominan criptoactivos. Un criptoactivo es un bien inmaterial (por ahora) que es creado (o regulado) bajo una blockchain y por lo mismo, inmutable en su estructura de propiedad. La gran diferencia frente a otros bienes intangibles, es que dada su estructura, es individualizable, es decir, cualquiera puede saber exactamente a quien pertenece un determinado criptoactivo. Basta mirar en la blockchain. Si lo comparamos con otros bienes inmateriales, aquí hay una diferencia grande. Pensemos en las canciones de Spotify. Lo que adquirís es un derecho de escuchar (derecho personal), y no un derecho de propiedad (derecho real) sobre el bien comercializado. Por eso, sobre esos bienes virtuales lo que tenés son derechos personales y no derechos reales (aburrido, pero importante por lo que de ello se deriva).

Si la blockchain es inmutable en su historia, solo es necesario consultarla para saber quién es su propietario. Si el sellado es confiable, los particulares pueden tomar decisiones sobre la información generada y por lo mismo pueden disponer de esos criptoactivos como en el mundo físico. Si alguien dudara del sistema de registro de inmuebles, los inmuebles serían ilíquidos y nadie podría operarlos. Al existir confianza en el sistema de registro, el que aparezca registrado como propietario puede exigir del sistema judicial los derechos de persecución y de exclusión sobre ese inmueble.

Siendo ello así, lo mismo sucede con cualquier criptoactivo, como con las criptomonedas o monedas creadas bajo una blockchain (sobre criptomonedas aquí). En la medida en que la propiedad y titularidad de la criptomoneda esté garantizada por su inmutabilidad, no se daría el efecto de que una misma moneda pueda ser gastada dos veces, con lo que los pagos quedan garantizados.

El problema que genera el uso de blockchain está en que excluye a cualquier tercero de su validación. Incluyendo un juez. Y si es anónimo, cualquier operación si bien deja registro de su realización, no así de la identidad de las partes (es lo mismo que el efectivo).

Y ese ha sido un caballito de batalla de sus detractores. La verdad no entiendo porque dicen que los únicos que usan bitcoins son piratas y narcos dado su anonimato. Si tenemos en cuenta que el papel moneda en efectivo es el medio de pago de la inmensa mayoría de los delitos ¿a quién se le ha ocurrido decir que por esa razón no van a seguir usando el papel moneda? En fin…

El proceso de creación de una criptomoneda: las ICO

En la historia, el papel moneda circulante fue emitido no solo por los soberanos (el Estado) sino también por los privados. Con la evolución de los mercados, se crean los bancos centrales y la emisión de la moneda se configura como una preferencia exclusiva de los estados soberanos. En esos primeros momentos se decía que el papel moneda estaba “representado” o “respaldado” por oro del emisor (en el caso de los Estados, por el oro que acumulaban los reyes). Eso significaba que, en teoría, cada divisa representaba una determinada medida o peso del oro; y el emisor garantizaba que quien se presentara ante él, le entregaría la cantidad de oro señalada en el papel moneda. Hoy en día esa romántica representación es solo histórica y el “respaldo” es exclusivamente fiduciario, es decir, representa la confianza que tienen los terceros de que otros van a cambiar esa moneda por otros bienes, y así sucesivamente, en suma es una confianza en el emisor de esa moneda que mantiene el poder adquisitivo de esa moneda.

En cualquier caso, hoy en día el precio de las diferentes monedas (por lo menos en mercados que funcionen), se determina por el todo poderoso juego de la oferta y la demanda, sin intervención de las autoridades (obvio que para mantener ciertos equilibrios macroeconómicos algunas autoridades intervienen, o sino miren la cotización del Yuan Chino).

Ahora, cuando una startup crea una criptomoneda, es como si vendiera un bien intangible en internet. Como canciones, o puntos de supermercado. Quien lo compra, a diferencia de las canciones, adquiere un derecho de propiedad sobre ese activo (exclusión y persecución dijimos antes), de tal manera que nadie más puede reclamar la propiedad de ese activo.

¿Por qué alguien compraría ese criptoactivo? Como lo anotamos en el pasado (aquí) las monedas sirven como patrón de intercambio o reserva de valor. Entonces el comprador inicial adquiere ese activo porque sabe (o espera) que alguien lo va a recibir a cambio de algo (digamos petróleo) o porque cree que en el futuro (fruto de la libre oferta y demanda) alguien le va a dar más de lo que pagó cuando lo compró (valorización, como quienes guardan o guardaban dólares con la esperanza de que subieran de precio).

En ese orden de ideas, una initial coin offer (oferta inicial de moneda) es un proceso de venta en el primario de critomonedas. En otras palabras, es el proceso por el cual el creador/emisor de una moneda (una startup) las ofrece al público a cambio de una suma de dinero o bienes (puede recibir otras criptomonedas a cambio). Una vez emitidas, el precio de las criptomonedas variará en relación con la oferta y demanda. De esa manera una ICO es muy similar a una IPO, que es una oferta pública inicial de acciones en la bolsa.

Siendo la divisibilidad de las criptomonedas una de sus características, el comprador/inversionista inicial podrá “minar” las criptomonedas adquiridas y así venderlas (patrón de intercambio) o conservarlas (reserva de valor).

¿Cuál es el riesgo de adquirir criptomonedas? El mismo que resulta de comprar acciones de una startup. Si funciona, el retorno es alto, en caso contrario, se pierde la inversión. El riesgo dependerá de la calidad del proyecto financiado, y debe tenerse en cuenta que por tratarse de un emprendimiento en su etapa inicial siempre existe una posibilidad de que se pueda perder toda la inversión. El riesgo siempre es en función directa al retorno. Si el retorno es muy alto, el riesgo también. Sencillo.

Las criptomonedas emitidas por los bancos centrales

Una de las ventajas de las criptomonedas es la de ser registros descentralizados, es decir, que no tienen un administrador del mismo. En mecanismos centralizados (precisamente de banca central), un administrador regula la cantidad de divisas disponibles de conformidad con la política monetaria. En los mecanismos descentralizados, los algoritmos que estructuran el blockchain determinan la frecuencia y la cantidad de emisión de nuevas criptomonedas, sin que sea necesaria la intervención humana. El control de la cantidad circulante de divisas es importante porque mantiene estable el precio de una moneda. Si yo tengo 100 unidades de una moneda con las que puedo adquirir una casa, pero en esa economía el banco central imprime más billetes que el valor económico generado, entonces voy a necesitar más unidades para comprar esa misma casa (inflación).

En principio, la emisión de criptomonedas por los bancos centrales tiene la ventaja de la credibilidad del banco central como administrador de la cantidad de criptomonedas circulando. Pero no es muy diferente al dinero digital de todas nuestras cuentas que lo movemos “digitalmente” mediante pagos y transferencias electrónicas; salvo por el hecho que el banco central tendría la información de todas las cuentas de depósito, mientras que hoy solo la tiene de los bancos cuyos depósitos se realizan en el banco central.

Pero tal vez la mayor de sus ventajas es que la criptomoneda es dinero inteligente, en el sentido de que puede ser programable (esa es la estructura de los contratos inteligentes), lo que significa que las partes pueden programar las condiciones bajo las cuales se ejecuta una transferencia sin que sea necesario un intermediario. La misma blockchain podrá verificar el cumplimiento de las condiciones (mediante referencias internas o externas) y ejecutar el acuerdo inicial. Esto si es diferente. Y genera mucho valor para una economía. Solo desde el punto de vista de la facilidad para el cumplimiento de los contratos, es ya per se una gran revolución. Ahora, piénsese en lo que significaría, por ejemplo, en términos de impuestos.

Ya hay estados emisores de criptomonedas o que han anunciado su emisión como Ecuador, Rusia, Estonia, Suecia, Canada y China. En el caso del Petro, la poca información sugiere que esas criptomonedas estarán “respaldadas” por reservas de petróleo y gas, entre otros. Eso significa que, en principio, el Banco Central de Venezuela (“BCV”) estará diciendo que cada Petro estará respaldado por X cantidad de reservas de petróleo, y que, en teoría, cualquiera que se presente puede reclamar esas reservas (o ese petróleo) entregando tantos Petros como el BCV considere. Es lo mismo que un bono, pero como existen sanciones económicas, le daría al gobierno venezolano una oportunidad para fondearse internacionalmente sin pasar por el dólar. Y dado el anonimato… La pregunta es si, como pasa con el papel moneda, los mercados van a confiar en el buen juicio del Banco Central de Venezuela. Esa es la apuesta del Gobierno de Maduro para salir de su embargo.

  • 7 diciembre, 2017
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Proyecto de Decreto: Crowdfunding en Colombia

En Colombia el Gobierno Nacional publicó para comentarios el Proyecto de Decreto con el cual se pretende regular la actividad de crowdfunding. En términos generales el proyecto de decreto establece tres elementos claves:

  • 26 noviembre, 2017
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Es el momento de agradecer

Este es un post diferente. Este es un post personal. Este es un post para agradecer.

Una de las motivaciones más íntimas que he tenido para emprender ha sido siempre la de ayudar a personas necesitadas. Sé que para ayudar no se debe ser emprendedor o empresario. Pero siempre en el fondo, después de las siete preguntas “para qué quiere emprender” la respuesta final es “para ayudar a muchas personas que lo necesitan”.

Tener una fundación o ayudar a una fundación siempre ha sido un sueño. En el pasado tuve la oportunidad de apoyar varias fundaciones, y sobre todo, de ayudar a entregar regalos en Navidad.

Mis navidades en la infancia fueron en un pueblo lejano de Santander, Capitanejo, generalmente. Hasta allá llegábamos casi atravesando Colombia de occidente a oriente. A la casa de los abuelos en aquel pueblo macondiano, llegábamos los 2 abuelos, 10 tíos, entre 50 o 60 primos (difícil llevar las cuentas), y unos 10 trabajadores que ayudaban en esas épocas de temporada alta. Era una delicia llegar a compartir con ellos. El árbol de navidad se llenaba de regalos y los 24 repartíamos regalos hasta muy tarde. Sin celular, casi que sin televisión (la señal prácticamente no entraba), jugar y compartir era la única actividad posible.

Con mi hermana y dos primos más, bajábamos en las noches a compartir con las personas que ayudaban a mis abuelos y a mis tíos (la logística para atender tantas personas era la de un hotel). Organizábamos especies de teatros totalmente improvisados y les hacíamos reír.

Con el narcotráfico en apogeo y la guerrilla azotando los pueblos de toda Colombia, dejamos de ir a la casa de los abuelos y ellos tuvieron que salir del pueblo. En mi memoria quedaron grabados esas navidades de felicidad.

Cuando empecé a trabajar, retomamos la entrega masiva de regalos a los más necesitados. Recuerdo que en Lloyds TSB Bank me invitaron a llevar regalos a Cazucá, en sitio muy retirado, marginal y de pobreza extrema en Bogotá. Recuerdo que un grupo de funcionarios llenamos un camión mediano de regalos y nos fuimos a las montañas a repartir regalos. Aún recuerdo a una niña que emocionada por recibir un regalo soltó a sus hermanitos y de repente explotó en llanto porque pensó que los había perdido. Tendría no más de 6 años y ya tenía la responsabilidad de velar y cuidar a sus hermanos. Recuerdo muchos rostros, incluso el del profesor de un improvisado jardín escolar cuyo piso era de polvo. Luego en Citibank y sus días de comunidad, recuerdo ir a pintar escuelas y entretener niños de Operación Sonrisa, acompañado ya de mi esposa y de mi hijo. También en Bancolombia fuimos a lugares lejanos a entregar regalos, de la mano de Elcy y Juan José, y el año pasado empacamos las Cajas del Amor para entregar en una fundación.

Ese acto de compartir y ver niños sonriendo y recibiendo un regalo, es tan maravilloso que ahora que estoy emprendiendo decidimos hacerlo en CML Analytics. Elcy que es una mujer increíblemente dotada de un inmenso amor por los necesitados, por los abandonados, se consiguió una fundación y organizó toda la logística. Hoy pudimos compartir una cena, y unos regalos con un grupo de niños que han sufrido quemaduras, abandono y algunos con cáncer.

No puedo describir con palabras lo lindo que fue ver a mis hijos y a mi esposa compartiendo con esos niños. La cara de emoción de los niños, de sus madres, del representante de la Fundación. Imaginar la cara de los niños que no pudieron estar porque estaban en el hospital, pero que cuando lleguen van a tener una sorpresa en sus camas…

Y todo eso es posible gracias a muchas personas. Elcy, Juan José y Esteban que son mi mayor soporte en la vida, que se remangaron para empacar, entregar y compartir. Y a tantas otras que han sido inspiración y apoyo. A todos ellos, a mis amigos de tantos lados, a los alumnos, a los que leen este post, a los primeros clientes, a todos un gran abrazo y un fuerte Gracias¡¡¡¡¡

  • 23 noviembre, 2017
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Los derivados esenciales con los que se construyen las más complejas estructuras

Una de las primeras lecciones que aprendí sobre los derivados fue que la mayoría de los nuevos instrumentos son simples variaciones o combinaciones de tres instrumentos básicos: futuros/forwards, opciones y swaps. Y que, comprendiendo los riesgos cubiertos por estos tres instrumentos, podría entender dónde estaba la creación de valor de cualquier otro instrumento financiero.

Los derivados se desarrollaron en un principio como instrumentos de cobertura o de gestión riesgos, por lo que la comprensión correcta de los derivados debe partir del entendimiento de los riesgos; y del reconocimiento que hay instrumentos financieros innovadores que no requieren en su construcción de derivados, lo cual es fundamental para que no le ofrezcan estructuras a los clientes que cubren una necesidad, pero les hace asumir un riesgo adicional indeseable. Por eso la primera recomendación es que si le ofrecen un producto que no entiende, no lo acepte hasta que lo entienda.

Cuando se trabaja con instrumentos financieros el límite es la imaginación. Cualquier instrumento financiero puede ser diseñado para ajustarse a las necesidades exactas del cliente. Y para los instrumentos derivados, todos esos instrumentos parten de tres derivados esenciales. Entonces, ¿cuál es la receta de esos tres instrumentos financieros esenciales? Empecemos por recordar la definición de un instrumento financiero derivado: es un contrato en el cual se adquiere el derecho o la obligación de recibir, entregar o intercambiar un activo determinado (subyacente) con cumplimiento en más de tres días posteriores al momento de la negociación, a cambio de una inversión inicial mínima o incluso nula.

Futuros y forwards

Con los futuros/forwards se adquiere el derecho o la obligación de recibir o entregar, en el futuro, una cosa (subyacente) a un precio determinado al momento de la negociación.

Para los abogados, es una compraventa sujeta a plazo, pero en la que el objeto no es el bien objeto de la compraventa sino la promesa de comprar o vender en el futuro. Por eso son contratos independientes al de la compraventa del activo y por eso se transan aparte del mismo y se pueden celebrar teniendo o no el activo subyacente.

Parece complicado, pero es muy sencillo: si tengo el riesgo de que el precio de una cosa va a subir o bajar en el futuro y no puedo o no quiero comprarla hoy, pero no quiero asumir ese riesgo de que el precio de la cosa cambie en el futuro, entonces compro una protección para ese riesgo celebrando un forward o un futuro para asegurar el precio y trasladarle ese riesgo al vendedor de la protección. El futuro/forward es, entonces, la promesa de comprar o vender algo en el futuro, fijando el precio en el presente.

Un aspecto importante de los derivados es que los puedo usar independientemente de si se tiene o de si se va a tener el subyacente objeto del contrato. No se necesita la tenencia (presente o futura) de la cosa que se promete comprar o vender. Sencillamente si hay mercado (acuerdo de voluntades dirán los abogados), el cumplimiento se puede dar entregando la cosa (cumplimiento efectivo), o entregando la diferencia en precio entre el pactado y el precio del mercado del subyacente en la fecha futura (cumplimiento financiero).

Futuros y forwards (a plazo) son esencialmente lo mismo, pero se negocian en mercados distintos. Los futuros son derivados que se negocian en mercados “organizados” que han estandarizado las características de los subyacentes (calidades, cantidades, fechas de cumplimiento, etc.) para facilitar su negociación. Los forwards por su parte son derivados que se negocian directamente con los bancos (sell side) en mercados no estandarizados y que buscan satisfacer las necesidades exactas de los clientes. Por ejemplo, si quiero comprar us$1,450,000.00 en Colombia, puedo acudir a una comisionista de bolsa y comprar un Contrato de Futuro TRM (que la comisionista negociará en la Bolsa de Valores de Colombia) que tiene un valor nominal de us$50,000.00 y por lo mismo comprar 29 Contratos de Futuro TRM o ir a un banco y comprarle us$1,450,000.00 directamente.

Las diferencias entre uno y otro mercado se pueden obtener de la teoría, pero son mejor de la práctica. La liquidez de uno y otro es distinta, y la profundidad de los mismos también.

El subyacente podrá ser cualquier cosa siempre que haya mercado, es decir, un comprador y un vendedor. Puede ser sobre divisas, petróleo, oro, azúcar, o bitcoins 😊

Opciones

Con las opciones una de las partes (el comprador o buy-side) adquiere el derecho (más no la obligación dirían los abogados) de comprar (call) o vender (put), en el futuro, una cosa (subyacente) a un precio (strike) determinado al momento de la negociación y a cambio de una prima a favor de la otra parte (el vendedor o sell-side) que adquiere la obligación correspondiente de vender (put) o comprar (call), en el futuro, el mismo subyacente al precio determinado al momento de la negociación si el comprador ejerce su opción.

Para los abogados, es una compraventa sujeta a la condición potestativa del comprador en la que el objeto de la compraventa no es el bien objeto de la misma sino el derecho de comprar o vender el subyacente en el futuro. Por eso son contratos independientes al de la compraventa del activo y por eso se transan aparte del mismo y se pueden celebrar teniendo o no el activo subyacente.

Hay muchos tipos de opciones dependiendo de los momentos en que el comprador de la opción puede ejercer su derecho. Una opción europea da a su titular el derecho a ejercerla en una única fecha (la fecha de cumplimiento). Una opción americana da a su titular el derecho de ejercerla en cualquier fecha entre la fecha de negociación y la fecha de cumplimiento. Y hay tantas variaciones como el lector se puede imaginar, no solo sobre las fechas de cumplimiento sino sobre la forma de calcular el precio de referencia contra el cual se cumple la operación.

El lenguaje de las opciones puede ser triqui, por lo que la recomendación será, como siempre estar muy atento a los detalles y entender la operación que se está celebrando. Una cosa es tener el derecho a comprar dólares y vender pesos (call sobre el dólar) y otra el derecho a comprar pesos y vender dólares (put sobre el dólar). Esas diferencias pueden ser un dolor de cabeza para el tesorero de una compañía, y también para el trader de un banco que ingresó mal una operación en el sistema.

¿Cómo elegir entre un futuro un forward o una opción? depende del subyacente, del mercado, de las necesidades y del apetito de riesgo del comprador. La necesidad de cobertura o el riesgo que se pretende cubrir es básicamente el mismo, un cambio en el precio de un activo en el futuro. Pero la decisión de irme por un futuro, un forward o una opción muchas veces depende de la naturaleza del subyacente y de la liquidez del mercado de ese subyacente precisamente. La opción implica el pago de una prima en el momento de la negociación, lo cual no sucede generalmente en el forward/futuro; pero en estos últimos las condiciones de crédito o de garantías exigidas deben ser mayores precisamente porque el cliente tiene un riesgo de que cumpla o no en el futuro. Con la opción ese riesgo es cubierto muchas veces con el precio de la prima, por lo que el acceso al mercado puede resultar más sencillo. Y no todos los subyacentes tienen mercados para opciones, futuros y forwards igual de líquidos. Por eso, es necesario evaluar el mercado y los precios antes de tomar una decisión.

Swaps

Con los swaps (permutas financieras) las partes adquieren la obligación de intercambiar, en el futuro, unas cosas (subyacentes) en unas cantidades y fecha (o fechas) determinadas al momento de la negociación.

Para los abogados, es una permuta sujeta a plazo, pero en la que el objeto no es el bien objeto de esa compraventa sino la promesa de intercambiar cierta cantidad de cosas en una o varias fechas futuras. Por eso son contratos independientes al de la compraventa del activo y por eso se transan aparte del mismo y se pueden celebrar teniendo o no el activo subyacente. Los swaps también se conocen (en las facultades de derecho…) como contratos de crédito recíproco porque cada una de las partes otorga a la otra el crédito con relación al subyacente que se obliga a entregar. Pero nunca digan esto en el mercado porque primero no lo van a entender, y segundo, no genera ningún valor (de hecho, no sé por qué hice esta referencia).

Siempre que haya mercado, las cosas que se pueden intercambiar son de cualquier tipo. Pero los más usuales son los swaps de tasas de interés (tasa fija por variable) y de moneda (divisa 1 por divisa 2).

Los swaps, aunque parecieran los menos comunes de los derivados esenciales, son los más comunes de todos para los ciudadanos en general. Si bien no los ven, los swaps son los que permiten que existan créditos de largo plazo para financiar vivienda, por ejemplo, cuando las captaciones de los bancos son a corto plazo y a tasas variables. Detrás de los “seguros contra la inflación” y las “garantías de créditos hipotecarios a tasa fija” están los swaps.

El uso de los swaps puede ser muy interesante para beneficiarse de las bajas tasas de interés en moneda extranjera, a pesar de que mis ingresos para cubrir un crédito estén en moneda local. En efecto, si las tasas de un crédito en moneda extranjera son atractivas, puedo pedir el crédito en moneda extranjera y pactar un swap durante cada una de las fechas de pago de intereses y de capital con un banco en el que yo intercambie los flujos en moneda local que origino con los flujos en moneda extranjera que debo cumplir. Pero como todo, es importante estar atento a los detalles y comprender el efecto de lo que estoy pactando porque el derivado y el crédito son contratos independientes (de hecho, los puedo celebrar con personas distintas) y por lo mismo, debería mantener la correlación entre ellos. Recuerdo haber visto a muchos clientes que hacen abonos extraordinarios o prepagos totales al crédito y se llevan la sorpresa al ver que el derivado no se puede “prepagar” (terminar anticipadamente es como se denomina técnicamente a ese acto) sin pagar el precio de esa terminación anticipada (precio que podrá ser a favor o en contra del deudor dependiendo de la evolución de los subyacentes).

Estos tres derivados esenciales funcionan igual que las figuras de lego y permiten construir complejas estructuras para atender las más diversas necesidades de un cliente. Profesionalmente, he tenido la oportunidad de trabajar en casi todos los verticales de la industria de servicios financieros (salvo seguros), y puedo decir que donde más sentí que podía expresarse la innovación financiera es creando híbridos desde cero con instrumentos derivados. Pero también pude ver cómo esos instrumentos se entienden poco y causan grandes dolores de cabeza por falta de atención. Por eso, debo reiterar la recomendación que tantas veces hemos hecho en este blog: el diablo está en los detalles. Es muy importante entender lo que se está firmando, no solo de cara al riesgo que se está cubriendo, sino de cara a lo que puede pasar en el futuro.

¿Cómo podríamos hacer más simple el mercado de derivados, que a veces resulta tan complejo de explicar? Si deseas iniciar una conversación agrega un comentario a continuación.

  • 16 noviembre, 2017
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